La cama china

Mis primeros días en Wageningen los estoy pasando en casa de Sebastian, un compañero que tuvo la enorme gentileza de cederme una habitación. Gracias a su amable ofrecimiento he podido romper el siniestro círculo de la burocracia holandesa.

Ocupo una habitación que, de ordinario, pertenece a una china, que actualmente se encuentra de viaje. El caso es que la cama, un modelo bastante barato del IKEA, estaba bastante deteriorada… y, aunque soportaba holgadamente a su anterior ocupante, se vino abajo cuando tumbé sobre ella mi masculino y occidental cuerpo.

Vamos, que me cargué la cama nada más llegar.

Y ahora, bueno… duermo en un colchón en el suelo.

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Con eso y con todo, la habitación es cálida, luminosa, silenciosa y se duerme de maravilla.

Volveremos a dejar reparada y montada la cama para el regreso de su legítima dueña.



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Por Pablo Rodríguez
Publicado el ⌚ 7 octubre, 2015
Categoría(s): ✓ Expat