Innovadores y flipados

Llevaba tiempo dándole vueltas a escribir algo sobre este asunto, sin decidirme. El detonante fue este tuit de mi apreciado @Uhandrea.

Es un estereotipo que se repite hasta la saciedad. Véase, por ejemplo, la serie documental sobre Einstein que recientemente ha producido National Geographic. En cierta escena se nos muestra al joven Albert como un rebelde que se aburre en clase; es el protagonista, el héroe. Quiere afrontar los grandes problemas del universo, pero sus profesores se empeñan en enseñarle termodinámica y geometría diferencial, entre otras minucias. Los profesores, autoritarios, avejentados, casi polvorientos, son los villanos; villanos de poca monta, además.

En contraposición con esos mediocres profesores que recomiendan leer a coñazos como Euler o Gauss, el joven Einstein usa su poderosa imaginación. Esta se manifiesta en forma de visiones místicas, de auténticas epifanías. Y, como es bien sabido, con gran éxito.

Como historia de ficción no está mal: nadie quiere ver una serie en la que el protagonista se pasa el 80% del tiempo delante de un libro abierto (en honor a la verdad, diré que esto sucede en otras escenas de la serie, que aprovecho para recomendar). Pero si uno ha pasado por una facultad de física resulta poco creíble. Poco creíble, pero paradójicamente familiar. En toda clase de primero hay un pequeño subconjunto de “flipados” que, como el Einstein de ficción, afirman no estar ahí para aprender cálculo y álgebra, sino para desentrañar los secretos del universo. Así, de entrada, en el primer cuatrimestre, antes de saber siquiera dónde queda la cafetería.

La diferencia principal es que, salvo rarísimas excepciones, estos estudiantes fracasan estrepitosamente en cuánto se enfrentan a un “secreto del universo” menor (por ejemplo, un plano inclinado). Llegados a este punto, quizá debido a lo mucho que nos gustan las historias de héroes y villanos, más de uno estará tentado de pensar que “el sistema” ha aplastado y expulsado a estos ambiciosos y prometedores estudiantes. Por desgracia, la explicación es mucho más prosaica, de puro obvia: “si los alumnos no han alcanzado un dominio básico de la materia, difícilmente van a poder pensar de forma crítica y creativa sobre la misma” (cita tomada del artículo La evaluación mejora el aprendizaje, de @ferrero_mar).

No hace falta decir que el auténtico Albert Einstein, antes de hacer sus descubrimientos, conocía la física de su tiempo así como sus fundamentos matemáticos. Sin estos prerrequisitos, no se pueden entender siquiera los problemas abiertos. Y los conocía porque los estudió, independientemente de sus aspiraciones futuras.

Perturbadora imagen del pasado
Perturbadora imagen del pasado

En relación con esto, en las últimas semanas he escuchado varias reflexiones acerca de cómo la “educación tradicional” (que el profesor hable en clase, estudiar con libros, hacer exámenes, …) destruye la creatividad de los estudiantes, argumentando que esta debería pasar a ocupar el foco de atención. Todo lo demás lo hemos estado haciendo mal: el conocimiento debe pasar a un segundo plano. Y esta vez no son guionistas de televisión, sino profesionales de la pedagogía los que así opinan.

Como estudiante desastroso que fui, no puedo sino estar agradecido a buena parte del “sistema educativo tradicional”. Con sus más y sus menos, fue allí dónde aprendí a pensar de forma organizada. El hecho, que muchos señalan como fuente de frustraciones, de que los problemas tuviesen soluciones concretas y fuesen, por tanto, evaluables, me ayudó muchísimo. Cuando digo evaluables no pienso necesariamente en notas, sino en el hecho de que existía un criterio para saber si ibas por buen o mal camino. Para un estudiante con dificultades con las matemáticas, como yo fui, esta posibilidad de autocorregirse me acabó convirtiendo en… bueno, en un matemático.

No seré yo quién niegue la importancia de intentar mejorar los métodos de enseñanza actuales (prueba de ello es, por ejemplo, la sección de ciencia interactiva de este mismo blog), pero discrepo en que hasta ahora hayamos estado metiendo la pata. Me alarma, además, que muchas de las ideas que proponen ya las había oído en boca de aquellos “flipados” que desaparecieron de las aulas en primero. Lo más perturbador de las más radicales de estas ideas es que parecen pasar por alto algo obvio: la ciencia es difícil. No imposible, pero difícil. Esto es, requiere esfuerzo. Además, la ciencia es (o intenta ser) un conocimiento estructurado. Hay partes que no se pueden entender si no se entienden otras antes. Por ejemplo, la mecánica necesita del análisis matemático, y este de la aritmética y el álgebra básicas. Como dijo Euclides al Rey Ptolomeo cuando este se quejó de que las matemáticas le resultaban demasiado difíciles: “no hay Camino Real hacia la geometría”. ¿En qué momento dejó de resultar simpática esta anécdota?

Por otro lado, creo que se peca de cierta injusticia. Se compara todo “lo tradicional” con el peor de los ejemplos, y se hace hincapié solamente en los proyectos innovadores que han tenido cierto éxito. Como bien dice mi amigo @javierfpanadero, los mismos que echan pestes de las “clases magistrales” (recordando a aquel profe tan borde que tuvieron una vez), suelen ser los mismos que se maravillan con las TED Talks, que también son clases magistrales.

Y una última reflexión: a pesar del enfoque aparentemente benigno, hacer hincapié en el estereotipo de que la imaginación lo puede todo a veces resulta dañino. He conocido a varios estudiantes que se sentían mal precisamente por el hecho de tener que estudiar para aprender. Pensaban que, si fuesen lo suficientemente inteligentes, la inspiración llegaría por sí sola. Al fin y al cabo, es lo que sucede con los listos de ficción.

Con esto no pretendo negar que la creatividad y la imaginación sean ingredientes indispensables para todo buen científico. Pero sí opino que no bastan por sí solas. Pretender enseñar imaginación y creatividad sin más, a palo seco, sin conocimientos sobre los que basarlas, se me antoja tan absurdo como pretender hacerse rico frotando una moneda. Y también igual de frustrante.

A lo largo de los años, tras coleccionar experiencias como mal estudiante (que lo fui), como buen estudiante, como profesor (menos de las que me gustaría) y, actualmente, como estudiante de doctorado, he desarrollado ciertas opiniones respecto a la educación. Este es un artículo de opinión, y cómo tal, es mi opinión y nada más lo que expresa. Son bienvenidos a compartir las suyas en los comentarios.


26 Comentarios

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LucianoLuciano

A veces a mí mismo me pasa y me digo (pese a que una parte de mí sabe que es un pensamiento irracional): “Si yo fuera de veras inteligente las soluciones vendrían a mí como si hubiera nacido sabiendo.”
El documental de Einstein me parece muy bueno (todavía no vi todos los episodios que se emitieron a la fecha) pero salta a la vista lo que se comenta en la publicación: Algunos catedráticos a los que se los identifica con nombre y apellido, y que son los “antagonistas” del sabio, fueron verdaderos genios que también supieron en su momento romper los moldes o hacer descubrimientos capitales para la física.
El propio Philipp Lenard que, es cierto, era antisemita, es retratado como un beocio quisquilloso al hacer particular hincapié en sus reclamaciones (también ciertas) contra Röntgen por la paternidad de los rayos X. Sin embargo los aportes de Lenard a la física experimental son harto conocidos en el mundo científico. Las peculiaridades del efecto fotoeléctrico, brillantemente explicadas por Einstein (lo que le valdría el premio Nobel) fueron descubiertas en su mayor parte por Lenard quien también ganó un premio Nobel por sus trabajos sobre rayos catódicos.
A veces nos cuesta mucho separar cualidades negativas o vicios morales de las personas de sus virtudes. Nos parece difícil que puedan convivir dentro de un mismo cuerpo un matemático brillante y un golpeador de mujeres. O un químico premiado y un borracho. O un pintor prodigioso y un asesino. Sin embargo estas y muchas otras combinaciones contradictorias se han dado en el mundo de los genios y ya deberíamos estar acostumbrados.
Una vez leí un trabajo sobre la arquitectura alemana durante el nazismo. Uno de los autores comentaba (y aquí parafraseo):
“Obras que serían bellas si no estuvieran asociadas a millones de muertes”
No entiendo cómo algo así pueda ser posible. Si se descubriera que en los jardines de la casa de Marilyn Monroe hay enterrada una veintena de cuerpos envenenados secretamente por la diva de la gran pantalla yo no dejaría de verla bella.
En fin, no quiero irme por las ramas. Muy buena publicación.

GutiGuti

Soy un (ex) profesor de ingeniería informática. Obseso de la calidad y la innovación docentes, y premiado por ello. Ya no soy profesor pero sigo gastando dinero y vacaciones en jr a congresos de docencia en informática, porque amaba (amo) esa profesión.

Puedes tener un entrenador excelente: creativo, abierto, empático, rompedor. Pero los kilómetros corriendo alrededor del campo solo los puedes hacer tú. Si te aburres, vete a tu casita y dedícate a otra cosa.

La imaginación y la creatividad son maravillosas, pero solo valen para algo cuando ya sabes la tabla de multiplicar. El que dice que las clases y la organización matan su creatividad… es simplemente que nunca ha tenido creatividad ni la tendrá. No lo dudes.

Ser creativo requiere un descomunal trabajo previo. Si señalas a un profesor coñazo en concreto, quizá tengas razón; si siempre que un profesor te habla te aburres, el coñazo eres tú.

Las diabluras de Nadal son maravillosas, pero nadie repara en cuántos miles de veces le ha dado a la bola para poder hacer ahora una miserable dejada. Es tan obvio que da vergüenza que tengas que escribir un artículo con mucho tacto para señalarlo.

DavidDavid

“Ser creativo requiere un descomunal trabajo previo”.
Gracias Guti por esa frase, y en general por el comentario. A partir de ahora la tendré de cabecera y aplicaré momentos de crisis creativa o desidia.
Que importantes son a veces las buenas indicaciones y las verdades como puños xD.
Saludos.

CondeanoCondeano

Lo siento Pablo, pensaba que explicar lo que has explicado en tan poco espacio y tan bien debia merecer alagos (que los mereceÇ) pero leyendo a Guti, me quito el sombrero!!

VicenteVicente

Por tanto, en el equilibrio está la clave. Y también dependerá de la materia a impartir. En mi caso soy profesor de historia de bachillerato y eso. No se puede saber el porqué de un acontecimiento sin estudiar sus causas. Y éso es esfuerzo, trabajo, estudio… Pero el siguiente paso es el de asentar ese conocimiento para seguir avanzando y ahí entra la imaginación. Un alumna me decía este curso: «No es lo mismo que te cuenten el reinado de Isabel II, que ser Isabel II en una entrevista radiofónica; ni estudiar la crisis del 98, que ser un soldado en Cuba que envía cartas a sus familiares sobre sus penalidades en Cuba». Mezclando estudio e imaginación se alcanza el conocimiento. La famosa frase de Einstein: «La imaginación es la inteligencia divirtiéndose», intento aplicarla a mis clases. Y de momento no me arrepiento. Gracias por tu artículo.

Pablo Rodríguez

Efectivamente, y las ideas que he oído recientemente eran muy desequilibradas (figurada y, quizá, también literalmente). Por eso desconfío de cualquier fórmula que prescinda por completo del esfuerzo.

PacoPaco

Me recuerda lo que decía el gran Paco de Lucía: “Llevo practicando 9 horas diarias desde que tenía 10 años. Eso en mi pueblo se llama tener duende”

GomezGomez

Tambien lo decía Miles Davis, “la gente cree que toco bien la trompeta por que soy negro”, pero en su adolescencia ya tenía hecha lsa carreras de solfeo, trompeta y piano, “y no he dejado de estudiar en toda mi vida”…..

Carles M.Carles M.

Creo y sólo creo, que falta un enfoque al “problema” de la educación tradicional, pero primero de todo, voy a decir que soy de los que debe ser identificado por el prejuicio de “flipao” de primero, aunque ya voy por mi quinto año; también añadiré que he tenido mis rifirrafes con los profesores por diferencias tanto educativas e ideológicas y por último, diré que estudio letras y no ciencias, aunque mi carrera se camufle con investigaciones, análisis, teorías e hipótesis, más otros inventos que no son más que burdas opiniones tan llanas como ésta. En mi opinión, el uso de este vocabulario trata de justificar una élite endogámica que mira por encima del hombro a todo aquel que no comulgue con ellos. Sí: con la iglesia hemos topado.
No he visto la serie, pero Pablo ha realizado una excelente descripción de la misma y da suficientes ingredientes de los puntos “chocantes” como para crear un buen debate. De todas formas, creo que ha faltado un ingrediente “vital” para entender esa crítica representada por el héroe Albert frente al villano: el sistema educativo anglosajón del que parten los guionistas.
En superficie igual; en manera es muy bastante distinto al que realizamos en España. ¿Cuál es la principal diferencia? Principalmente es el profesor. En la actualidad, estas clases magistrales se dan con un espíritu crítico, de dar voz a distintas opiniones y de enfrentarlas, donde el alumno se siente cómodo en expresar la suya frente a otros nombres. En el español directamente, se ridiculiza exprimir, investigar o “fantasear” como se califica aquí. Un ejemplo visto en mi facultad:
– E. Hemingway y su idea del suicidio. Si el profesor dice que aparece en la novela X, es en la novela X, aunque un alumno en una novela Y anterior, localice mediante sintaxis y lógica aristoteliana una idea clara sobre la misma, y que se extiende a lo largo de ella.

No deja de ser otra opinión pero ¿esto qué tiene que ver con la serie y con la ciencia? Sea cierto o no el ejemplo, lo que “Genius” parece poner de manifiesto es una crítica hacia un sistema que crea individuos con conocimiento (aprobar / suspender) pero sin libre albedrío, lo que en el mundo socialista se conoce como el esclavo obrero perfecto. ¿Cuál es entonces, el motivo de que la educación “fabrique en serie” personas con el mismo conocimiento y que pasan por la misma evaluación? Esto lleva al desarrollo de que la educación tradicional destruye la creatividad, porque el fin es crear individuos que no cuestionan el orden establecido (conocimiento) y que además lo defiendan (superioridad universitaria). Por lo tanto también, arroja que se convierten en seres perfectamente integrados y seguros en la sociedad.

Citando a Guti:
La imaginación y la creatividad son maravillosas, pero solo valen para algo cuando ya sabes la tabla de multiplicar. El que dice que las clases y la organización matan su creatividad… es simplemente que nunca ha tenido creatividad ni la tendrá. No lo dudes.

A lo que respondo: “Primero soñamos con llegar a la luna; más tarde pudimos calcular y probar que se podía hacer”. No deja de ser un bonito eslogan, pero no me malinterprete ya que sólo quiero mostrarle mi opinión al respecto. Seguramente, existan personas que primero calculen y luego sueñen, pero yo soy de las que primero sueñan con llegar a un sitio y luego calculan si es alcanzable :)
En conclusión: la serie por tanto no parece atacar el conocimiento -que puede ser catalizadora de la curiosidad-, sino a un sistema que parte ideológicamente desde el Siglo de la Iluminación. De hecho, creo que el método que defiende la serie y que le da ese aire de “héroe” a Einstein tiene un defecto de base frente al tradicional: crea individuos que no respetan a ninguna autoridad porque éste parte del escepticismo puro.

Espero haber arrojado correctamente un enfoque un pelín distinto y que añada nuevas opiniones.

Un saludo.

MegacionistaMegacionista

No sabes lo que echaba de menos una entrada como esta ¡en algún sitio, nada más! Yo mismo tengo una anécdota al filo del esfuerzo del apredizaje y lo tontamente que a veces se lo despacha. En los comentarios de un famoso blog sobre matemáticas, le llamé la atención a un comentarista que denostaba del aprendizaje memorístico. Le comenté que vaya con quien en diversas entradas había dado un verdadero recital de fórmulas muuuy complicadas de memoria (tenían que ser de memoria porque no se pueden ligar ciertos razonamientos si uno no tiene presente, de memoria, un cuadro bastante completo de teoremas). Naturalmente matizó y llegamos a la idea de que en realidad la memoria es fundamental, pero que al fin y al cabo lo que pasa es que con ciertos temas nos gusta más emplearla. Yo creo que con el aserto y su matización quedó claro que “sólo” memoria está muy mal, aunque, naturalmente es una trivialidad para la escuela llamada tradicional, la posmoderna y la socrática, entre otras.

En fin, que muy bien.

SRa XSRa X

En esta linea también está el típico “a mi es que se me da mal el inglés” o a tí es que “se te dan bien los idiomas”, cuando en realidad la diferencia entre unos y otros es simplemnte el interés

Gabriel CazorlaGabriel Cazorla

Como estudiante que soy, me gustaría dar mi opinión. En mi experiencia, el problema es que estudiar es difícil, cuesta trabajo y te quita tiempo para hacer lo que te gustaría y a veces te surge la pregunta, ¿No podría estar haciendo algo mejor de no tener un examen la próxima semana? En más de una ocasión me he encontrado a mí mismo enfocado en estudiar algo que ni me gusta (por lo menos el año que viene voy a poder elegir, espero no ser uno de esos ”flipados” que quieren desentrañar los secretos del universo) existiendo cosas de actualidad que probablemente sean más importantes que nada de lo que estuviese estudiando.

Curiosamente, mi pasión por la ciencia, en general, con esa exaltación de descubrir algo nuevo, me lo han despertado los libros de divulgación científica y, más tarde, su formato en vídeo. Es posible que esto me cree una falsa sensación de aprender algo, por ese efecto de familiaridad cuando lees y escuchas sobre algo una y otra vez; no lo descarto, pero el placer de aprender no me lo han enseñado en el instituto. De hecho, cuando era un estudiante de primaria sacaba unas notas buenas, sin esforzarme demasiado, pero al llegar al instituto y con el inicio de la pubertad me junté con personas mucho más vagas y dejadas y me ”arrastraron”. Total: los primeros años suspendía varias asignaturas, porque no tenía interés alguno, no atendía en clase, ni llevaba control de los exámenes ni ejercicios. Ahora, ya algo más adulto y sensato, durante este curso (2 bachillerato) he sacado un 9,9 y quiero seguir estudiando, y no me imagino a mí mismo no haciéndolo, por razones que trascienden lo económico. La cuestión es que el querer aprender ha salido de mí, ya que nadie nunca me ha dicho ”haz los deberes” o ”estudia” y, al final, todo esto parece llevarnos a lo que decía Carl Sagan, que de pequeños todo nos sorprende pero que cuando crecemos, esta capacidad por sorprendernos se pierde y, por el contrario, no nos volvemos más escépticos. Puede ser que te dé una base, pero nuestro sistema educativo fracasa en lo más importante, en el de crear personas críticas, que no se dejen llevar por bulos y pseudociencias.

pepepepe

Estoy muy de acuerdo con el artículo. Las nociones básicas de la ciencia no aparecen desde el aire y no suelen ser intuitivas. Las nociones de derivación o integración se formalizaron en el siglo XVII y son básicas para la interpretacion de las leyes físicas. No creo que un alumno no dirigido por un profesor sea capaz obtener los conceptos y las reglas básicas por intuición. Además seria una perdida de tiempo que este alumno descubriera éstos metodos, en lugar de estudiarlos y entenderlos con la ayuda del profesor o de los libros.
Hay una frase muy conocida de Newton “Si he logrado ver más lejos, ha sido porque he subido a hombros de gigantes”.

Hector04Hector04

Es curioso como al leer este articulo se me vinieron a la cabeza tres amigos de la vida que me dijeron por separado y en distintos tiempos que tenían una teoría propia sobre el origen del universo. asombro es poco, mas con el tiempo pienso en el dicho “tanto va el cántaro al agua que al final se rompe”. Si nacen suficientes como ellos algún día la romperemos, es cosa de masa crítica.

Alfredo Oliva Delgado

La verdad es que no coincido en la interpretación que haces de la serie, concretamente en lo referente a cómo su presenta su proceso creativo. Yo veo a un Einstein que trabaja de forma esforzada, totalmente obsesionado con su trabajo, hasta el punto de desatender algunos aspectos de su vida familiar. Es cierto que sus ideas geniales parecen surgir de forma espontánea , pero es que eso es lo que suele ocurrir en el proceso creativo. Tras una fase de “preparación” en la que el estudio y el esfuerzo es enorme, y una fase “incubación”, que es un periodo en el que no se piensa de forma voluntaria o consciente en el problema o tarea, y en el que tienen lugar una serie de sucesos preconscientes (podría decirse que durante esta fase el cerebro sigue trabajando aunque no seamos conscientes de ello), viene la fase iluminación, el conocido Eureka. Es un flash o click instantáneo en que surge una idea original de forma inesperada. Pero, tal como se muestra en la serie, la cosa no queda ahí, es preciso más esfuerzo y trabajo para verificar esa idea. Es decir, creo que la serie está bien documentada y presenta muy bien las cuatro fases del proceso creativo.
Este modelo de cuatro fases parte de la propuesta inicial de Graham Wallas en 1926, que sigue siendo el más aceptado. El modelo de Wallas no surgió de la nada sino que partió de las propuestas previas de autores como el físico Ludwig Ferdinand von Helmholtz (1821-1894), quien en un discurso pronunciado con motivo de su 70 cumpleaños declaró lo siguiente:
“Tras previas investigaciones del problema en todas direcciones, las ideas felices me surgieron de forma inesperada sin esfuerzo, como una inspiración. Por lo que a mí respecta, nunca han surgido cuando mi mente estaba fatigada, o cuando yo estaba en mi mesa de trabajo. Por el contrario, vinieron a mí durante el suave ascenso a una colina arbolada en un día soleado”.

En fin, como comentaba al principio, discrepamos sobre Genius.

Un cordial saludo

Pablo Rodríguez

Discrepamos menos de lo que imaginas. He usado una escena en particular para ilustrar el estereotipo, aunque reconozco que, en términos generales, Genius refleja relativamente bien la realidad del trabajo científico.

Gracias por tu comentario. La cita de Helmholtz me viene de maravilla.

busgosubusgosu

Estudiar las disciplinas del conocimiento, no supone aprender a pensar. Saber pensar, tener pensamientos, crear nuevas ideas, no se trabaja empollando unas disciplinas del conocimiento. Al contrario, la educación cultiva la repetición e imitación de ideas, y éstas articulan el modo de pensar.

No hay pensamiento originario del discernir personal, en la asimilación del conocimiento impartido.
La transferencia de conocimientos no nos hace pensar, sino ejecutar una línea de instrucciones para procesar entradas de información.
Se comprueba preguntándose: ¿alguna vez hemos desarrollado algún pensamiento propio, nacido de nuestra creatividad, que no haya sido impartido?

No digo que trasmitir conocimientos no sea importante, pero hay que comprender que conocer no implica tener la capacidad de pensar. Y es diferente aplicar unas ideas, que tener ideas.

africanoafricano

Sobre Einstein, el autor de la biografía en la que se basa la serie de N.Geographic hace unos apuntes muy interesantes en la introducción al libro.
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RUBEN MB

Hola:
Aunque llego un poco tarde y nadie va a leer esto no quiero dejar pasar la ocasión de mostrarme de acuerdo con la entrada y los comentarios.
Después de 27 años explicando FyQ me he topado innumerables veces con “genios” que no llegan a la primera evaluación. Gente que me dice que las Matemáticas y la Física no son de estudiar, son de comprender y que la Química es una ciencia menor porque sus matemáticas son fáciles. Mi táctica para desactivarles es bastante sencilla, a la primera señal de este tipo les mando que vean en youtube el inicio de “El club de los poetas muertos” y bromeo un rato sobre un inicio tan maniqueo (primero les enseño lo que esa palabra significa).
A lo largo del curso Naukas me es ahora de gran ayuda, cada evaluación tienen que elegir y comentar alguna entrada (perdonadme, pero al ser de bioquímica Tomates con genes es obligatoria).
Seguis así, no vamos a conseguir disminuir la infinita estupidez de este país, pero igual podemos sacar a algún estudiante de él (para que enriquezca al extranjero alguna migaja nos llegue).

JesúsJesús

Mi enhorabuena por la columna, brillante. Estoy completamente de acuerdo que sin esfuerzo y trabajo previo y duro es imposible innovar o tener siquiera un poquito de creatividad. Un saludo

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