El holograma

Del mismo modo que hay quién se emociona con una canción, una película, o incluso un gol del Villareal, otros somos capaces de emocionarnos ante un holograma. Me explicaré:

Todo comienza una mañana de 1994. Aquel día mi padre no me llevó al colegio. Se había tomado el día libre y decidió que ambos los invertiríamos visitando un museo.

Se trataba del desaparecido museo Acciona, uno de los primeros museos de la ciencia interactivos de España. actualmente sigue existiendo, pero bajo el nombre Museo Nacional de Ciencia y Tecnología y está ubicado en Alcobendas, Madrid.

Tengo muchos recuerdos vagos de aquel día, y otros sorprendentemente vívidos y concretos. Por ejemplo, aprendí y nunca olvidé la diferencia entre densidad y viscosidad, lancé cohetes de aire comprimido, … , pero entre todos esos recuerdos hay uno que conservo con especial nitidez: los hologramas.

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La colección de hologramas, que aún conservan, estaba en una sala en semipenumbra (lo cuál explica la pésima calidad de mi fotografía de más abajo). Reproducía entre otras la imagen de un microscopio que, como buen holograma, parecía flotar en el aire. Tenía una particularidad impresionante: se podía mirar por el fantasmagórico ocular a través del cual, increíblemente, se podían leer unas imágenes de crédito… como si realmente el microscopio estuviese funcionando y leyendo un microtexto. Para mayor impresión, esta imagen solamente se veía a través del ocular, como si las paredes del microscopio holográfico fuesen opacas, ¡a pesar de ser solo luz!. Nunca olvidé la poderosa impresión que me produjo, a pesar de que la visión fue breve… pues aún era tan pequeño que mi padre me tuvo que sostener en brazos para verlo.

Vista a través del ocular
Vista a través del ocular

Como quizá sospechen mis lectores, por aquel entonces yo era uno de aquellos niños algo repelentes obsesionados con la ciencia, capaces de recitar de memoria centenares de especies de dinosaurios. A pesar de ello, fue la visita a aquel museo la que me convenció de que no me había equivocado. Aquel día descubrí que la ciencia era algo participativo, no algo estático destinado a ser leído sin más. Aquel día descubrí que la ciencia me gustaba de verdad.

16 años después, en 2010, mis compañeros y yo confeccionamos nuestros propios hologramas en los laboratorios de óptica de la Universidad Complutense. Aún conociendo cómo funcionan, a todos nos impresionó muchísimo la experiencia. Prueba de ello es que nuestro informe de laboratorio, un documento habitualmente tedioso y desapasionado, concluía de este modo (tan cursi):

La holografía supone un ejemplo espectacular de cómo y hasta qué punto los sentidos pueden ser engañados. Pocas experiencias son tan elocuentes como esta a la hora de tratar el tema, quizá más filosófico que científico, de hasta qué punto los sentidos son fiables a la hora de comprender el mundo que nos rodea.

Por otro lado, ésta práctica tiene un mérito nada desdeñable: ha logrado sorprender y maravillar a tres personas nacidas a finales del siglo XX, en plena “era digital”, provocando una impresión semejante a la que debieron sentir los primeros testigos de las fotografías de Niépce o los primeros oyentes del fonógrafo de Edison.

Regresé a ese museo dos veces más, muy recientemente. Regresé siendo treintañero, licenciado de física y en proceso de doctorarme, acompañado de buenos amigos que he hecho en el mundo de la divulgación científica. Vaya, con mi vida metida de cabeza en el mundo de la ciencia.

¿Causación, o simple correlación?

PS: ni que decir tiene que os recomiendo visitar el museo.

7 Comentarios

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JulioJulio

Adoro ese museo, recuerdo el tremendo disgusto que me llevé al enterarme de su cierre cuando lo gestionaba la Caixa y la tremenda alegría que sentí al conocer que se reabría incorporado a la red de museos estatal.
Ya he perdido la cuenta de las veces que he llevado a mi hijo, y eso que sólo tiene 3 años.

FranFran

¡Habrá que ir a verlo!
Por curiosidad, ¿en qué asignatura hacíais hologramas en el laboratorio de óptica?

Enrique RecioEnrique Recio

Hola, buenas tardes Pablo!
Soy estudiante de periodismo en la UCM y estoy llevando a cabo un reportaje sobre la fuga de cerebros en España para una asignatura. Buceando por Internet he dado con esta web y me gustaría conocer tu historia, el cambio de un lugar a o otro, como es ahora tu vida profesional. Gracias de antemano y espero tu respuesta! Un saludo

PikuPiku

Felicidades por el artículo,

Yo también estoy fascinado por los hologramas desde que los descubrí, especialmente el hecho de que los hologramas realizados con negativos contengan toda la información de la imagen en cada trocito, me gustaría hacerte un par de preguntas al respecto, te importa si te las mando al mail?

Gracias

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